Me he encerrado. Me siento cual ermitaño viviendo dentro de mi mente.

381600_317055378326992_241675925864938_1041391_1177545479_n.jpgY es que últimamente me cuesta compartir mis pensamientos, no soy capaz de participar en conversaciones, en las que siento que mi voz, mis ideas, no concuerdan para nada con la tónica general. Y por lo tanto, expresarlas, implicaría una discusión, discusión que por experiencia nunca me ha llevado a ninguna parte.

Es por esto que me encierro. Me convierto en un mero espectador de la vida que pasa a mi alrededor, de conversaciones vacías para mi de todo contenido, de argumentos absurdos y de burdas concatenaciones de palabras sin la más mínima profundidad. Y en ese encierro, mi mente vuela, y me siento libre a la vez que aislado.

Por suerte, en alguna ocasión, tengo la oportunidad de cruzarme con alguien receptivo, con alguna mente capaz de ver más allá. ¡Rara es la ocasión! Porque incluso con aquellas con las que coincido en ideas, a veces me cuesta hablar.

¿Me estaré convirtiendo en un arrogante? ¿A caso no quiero salir de la comodidad de mi propio argumento incontrastable?

¿Para qué sirve discutir con personas no receptivas? ¿Merece la pena? Para mi no, pero tampoco quiero regalar la razón.

Hubo un tiempo en el que luchaba, en el que discutía, en el que intentaba razonar y compartir mis pensamientos. Ahora paso. “Ah pues si, puede ser”, “Bueno, si tu lo ves así…”…  Aun estando radicalmente en contra. La verdad es que ahorro muchas energías…

¿Cambiamos las personas de opinión por el mero hecho de hablar con otras? ¿O necesitamos de una previa predisposición a esa idea para poder incorporarla?

PD: Últimamente la marea del capital se está llevando mi tiempo, se me escurre entre las manos, y no me deja escribir mis pensamientos. Maldito dinero.

 

 

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