¿Por qué lograr un techo donde habitar es tan difícil? ¿Por qué es tan caro?

Sólo preciso de un techo y un huerto para vivir, y no lo encuentro. La gente, absorta por la última moda del turismo rural, quiere lucrarse a costa de las casas que han heredado en los pueblos más remotos. REMOTOS. Tan remotos, que están a una hora de cualquier servicio básico, de cualquier tienda, pero aún y así, son más caros que una casa en una ciudad ¿Cómo puede ser?

Poca gente quiere vivir ya en los pueblos, poca gente renuncia a las supuestas comodidades que les vende la ciudad. Y los que queremos, no podemos. Ahora los pueblos, están reservados para que la gente de ciudad con sus dineros y comodidades, vayan a pasar el fin de semana, y olvidarse por unos instantes del mundanal ruido y el estrés de sus agobiantes vidas. ¡Pues vaya con las comodidades de la ciudad que todas quieren escapar!

Sueño con construir mi propia casa. Empezaría hoy mismo, pero la tierra tiene propietarias. Y no sólo eso, sino que también se añaden las leyes de esta sociedad “avanzada”, permisos, calificaciones, proyectos, normativas, planes urbanísticos… ¡No me dejan construir mi techo en el que vivir!

¡Qué poca libertad queda en estas tierras que habito…! Vaya un sinsentido…

 

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