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Disertación silvestre

Pensamientos desde la montaña y la mente

Cercana energía

Que energía que desprendes. Paz armonía y tranquilidad. Equilibrio.
Y no te conozco, pero te siento así.
A la vez que siento que somos muy diferentes, siento una cercanía que no logro con las otras que nos rodean.
Esa energía tuya, en cierto modo, me atrae, y me hace admirarte sin saber bien por qué.
Gracias. Por preocuparte por mi en secreto. Por compartirte conmigo. Tu huella queda aquí grabada, y no se borrará fácilmente.

No te conozco. E intento imaginar cómo es tu vida. Me intriga. Me intrigas. Me alimentas.
Me alimentas.

Ánimo y gracias.

Eremitismo mental

Me he encerrado. Me siento cual ermitaño viviendo dentro de mi mente.

381600_317055378326992_241675925864938_1041391_1177545479_n.jpgY es que últimamente me cuesta compartir mis pensamientos, no soy capaz de participar en conversaciones, en las que siento que mi voz, mis ideas, no concuerdan para nada con la tónica general. Y por lo tanto, expresarlas, implicaría una discusión, discusión que por experiencia nunca me ha llevado a ninguna parte.

Es por esto que me encierro. Me convierto en un mero espectador de la vida que pasa a mi alrededor, de conversaciones vacías para mi de todo contenido, de argumentos absurdos y de burdas concatenaciones de palabras sin la más mínima profundidad. Y en ese encierro, mi mente vuela, y me siento libre a la vez que aislado.

Por suerte, en alguna ocasión, tengo la oportunidad de cruzarme con alguien receptivo, con alguna mente capaz de ver más allá. ¡Rara es la ocasión! Porque incluso con aquellas con las que coincido en ideas, a veces me cuesta hablar.

¿Me estaré convirtiendo en un arrogante? ¿A caso no quiero salir de la comodidad de mi propio argumento incontrastable?

¿Para qué sirve discutir con personas no receptivas? ¿Merece la pena? Para mi no, pero tampoco quiero regalar la razón.

Hubo un tiempo en el que luchaba, en el que discutía, en el que intentaba razonar y compartir mis pensamientos. Ahora paso. “Ah pues si, puede ser”, “Bueno, si tu lo ves así…”…  Aun estando radicalmente en contra. La verdad es que ahorro muchas energías…

¿Cambiamos las personas de opinión por el mero hecho de hablar con otras? ¿O necesitamos de una previa predisposición a esa idea para poder incorporarla?

PD: Últimamente la marea del capital se está llevando mi tiempo, se me escurre entre las manos, y no me deja escribir mis pensamientos. Maldito dinero.

 

 

Un techo, sólo un techo

¿Por qué lograr un techo donde habitar es tan difícil? ¿Por qué es tan caro?

Sólo preciso de un techo y un huerto para vivir, y no lo encuentro. La gente, absorta por la última moda del turismo rural, quiere lucrarse a costa de las casas que han heredado en los pueblos más remotos. REMOTOS. Tan remotos, que están a una hora de cualquier servicio básico, de cualquier tienda, pero aún y así, son más caros que una casa en una ciudad ¿Cómo puede ser?

Poca gente quiere vivir ya en los pueblos, poca gente renuncia a las supuestas comodidades que les vende la ciudad. Y los que queremos, no podemos. Ahora los pueblos, están reservados para que la gente de ciudad con sus dineros y comodidades, vayan a pasar el fin de semana, y olvidarse por unos instantes del mundanal ruido y el estrés de sus agobiantes vidas. ¡Pues vaya con las comodidades de la ciudad que todas quieren escapar!

Sueño con construir mi propia casa. Empezaría hoy mismo, pero la tierra tiene propietarias. Y no sólo eso, sino que también se añaden las leyes de esta sociedad “avanzada”, permisos, calificaciones, proyectos, normativas, planes urbanísticos… ¡No me dejan construir mi techo en el que vivir!

¡Qué poca libertad queda en estas tierras que habito…! Vaya un sinsentido…

 

Viejoven

Me siento joven para ser vieja y vieja para ser joven.
Y pensé que nunca lo necesitaría, pero empiezo a echar de menos el contacto con las colegas, con gente de mi edad… incluso más jóvenes. Como si me estuviera dando cuenta ahora del tiempo que perdí a esa edad. Cosa que tampoco es cierta.
Pero claro, ellos me ven ya vieja, y no sé dónde encajar.

Maldita timidez e introversión. La voy derribando cual muro, poco a poco, a martillazos. Pero no encuentro el mazo, o la dinamita, para acabar de derruirlo y abrirme paso hacia la libertad sin cortes.
Hoy he dado un gran paso en esa dirección, pero aún y así, me falta mucho por hacer.

¿Qué es ser joven? ¿Por qué en la sociedad en la que vivo nos separa de esa manera?
Es cierto que hay rasgos que se comparten entre ciertos rangos de edad, pero ¿son estos meramente culturales, o determinados realmente por ese número que llamamos edad?

Hoy, firmo por la abolición de la edad.

Me seduce tu mente

Me seduce tu mente, tu voz, tu gente.

Tu voz, tan pacífica, tan suave.

Me alimenta tu compañía, me llena, me engrandece y me da motivos cada día.
Quizás el pensar en lo efímero de la situación es lo que me avoca a querer sentirte más o quizás es simplemente tu energía lo que me vuelve inevitablemente adicto a buscar el contacto.

Y siento que me puedo pasar, y que debería parar.
He decidido que haré caso al impulso, a la energía que me atrae cual insecto a una luz que no acostumbra a ver, pero que cuando la siente, ya nada puede hacer para evitar el estar rondando alrededor.

Gracias por llenarme con tus días

También ahora sé que no era sólo tu energía, como algo personal, sino “esa energía”. La he recibido de más personas. Y no sé cómo gestionarla. Me inunda, me desborda, me llena, me alegra y me vuelve nostálgico al alejarme.

La noto. Rápido. Me recorre las venas. Y siento que la necesito. Más, ¡más! ¡Quisiera bañarme en ella a todas horas!

Curiosa energía. Curiosa adicción.

 

Del amor al huerto

Y dejó de llover, y de granizar. ¡Vaya cómo granizaba! Y comenzó el desfile. De las casas salía cada vecina en dirección al huerto. Es nuestra comida, es el trabajo diario y en lo que piensas todos los días.

  • ¡Vaya granizada eh!
  • ¡Pues sí!
  • Si antes lo decimos a la tarde…
  • Ya decía yo que esas nubes venían enfadadas… Total, que tanto pedir lluvia, y al final nos ha venido, pero acompañada.
  • Bueno bueno, no digas nada, que buena falta nos hacía.
  • Pues sí, es verdad, que hay que ver que mes más seco acabamos de dejar.
  • ¡Bueno! Voy a ver el huerto, a ver qué tal le ha caído.
  • Yo también. Pobre Antonina, que justo hoy había estado plantando unas cebollas y unas judías…
  • Pues anda que Ramón, que se ha tirado toda la tarde regando… jaja
  • ¡Agua del cielo, no quita riego! Ya sabes el refrán.
  • Y bien cierto es. ¡Hasta luego!
  • ¡Hasta luego!

Y así se sucedían los encuentros por las calles, y el desfile se desperdigaba en cuando cada una andaba el camino hacia el huerto.

Por suerte no ha sido grave. Ni Antonina ni ninguna hemos tenido que lamentar pérdidas. Además, la lluvia que ha caído ha regado todo. Sobre todo las patatas, que buena falta le hacía.

¡Ay! Qué tiempos estos más secos…

Civilización absurda

Hemos creado un mundo tan absurdo… me pregunto si se podrá salir de la civilización. Dudo que quede un pedacito de tierra LIBRE.

Donde poder vivir en libertad, donde no tener que pagar por el suelo que piso. Donde la tierra y sus habitantes no tengan propietarios y pueda, cual animal que soy, proporcionarme mi propio cobijo y alimentos.

Envidio mucho al resto de animales cuando los observo libres. A pesar de nuestra obsesión como especie por la dominación de las demás, aún queda mucha libertad y es maravillosa. Creo que hemos renunciado a ella en pro de pensamientos y razonamientos complejos, en pro de una vida extraña, alejada de instintos, pero “evolucionada”. ¿Evolucionada? Si encontrara esa libertad que tanto anhelo, no sé si sabría sobrevivir en ella…

Hemos olvidado que nuestro objetivo último y por el que hacemos todas las absurdeces que hacemos, es por conseguir nuestras necesidades básicas de cobijo y alimento. Pero no tenemos tiempo para alimentarnos ni para pensar en cómo lo hacemos. Tenemos que trabajar y eso nos quita el tiempo para todo lo demás, hasta para disfrutar del cobijo que pagamos con el sacrificio del trabajo asalariado.

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¡Quiero ser libre!

Disertación silvestre, empezando.

Disertación
nombre femenino
Escrito o exposición oral en que se diserta sobre un asunto.

Disertar
Del lat. dissertāre. De disserere (exponer, discursear o argumentar entrelazando razonamientos dispersos), compuesto de dis- (por distintas vías) y el verbo serere (entretejer, entrelazar, encadenar).
Razonar, discurrir detenida y metódicamente sobre alguna materia, bien para exponerla, bien para refutar opiniones ajenas.

Silvestre

Del latín silvestris: silva (sleva), más el sufijo -estre (propio de).

  • Que no ha sido domesticado o cultivado por el ser humano.
  • Que no esta refinado, educado, cultivado.
  • Dicho de una planta: Criada naturalmente y sin cultivo.

Vivo en la naturaleza desde que puedo y mientras pueda. Los pensamientos que aquí me suceden son muchos y complejos, y quisiera lanzarlos al aire digital, para expresarlos por escrito a la vez que en busca de alguna respuesta.

Muchos me ocurren en los momentos más inesperados, cuando no puedo anotarlos y se pierden tal cual vinieron, pero otros perduran y espero poder compartirlos aquí.

La libertad en los tiempos que corren, es compleja, difícil y hay quien dice que incluso duele, pero yo voy a perseguirla.

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